LALANNE
La obra de Joaquín Lalanne
"Fusiono mito, historia y cultura visual para dar forma a un lenguaje que interpreta nuestro mundo compartido."
Joaquín Lalanne trabaja sobre un territorio donde la historia del arte, la cultura visual contemporánea y la memoria personal se cruzan sin pedir permiso. Sus pinturas funcionan como escenarios: arquitecturas precisas, casi teatrales, donde conviven estatuas clásicas, mitologías antiguas, íconos pop, objetos cotidianos y figuras que parecen llegar desde distintos tiempos a un mismo presente.
Su obra no ilustra relatos: construye sistemas de correspondencias. Un busto grecorromano puede dialogar con una Coca-Cola, un damero abrirse hacia un Mediterráneo metafísico, o un héroe antiguo convivir con la Pantera Rosa. Lalanne usa el contraste como motor visual y conceptual: lo solemne con lo banal, lo mítico con lo doméstico, lo arcaico con lo industrial. Todo se integra en una misma lógica: la del símbolo como puente entre épocas.
Su pintura parte de la observación obsesiva —de la forma, del tiempo, de la identidad— pero también del juego y la ironía. Cada obra es un laberinto mental, un espacio donde la cultura global, los restos de civilizaciones pasadas y la biografía íntima se superponen como capas. No busca dar respuestas: propone mapas.
Lalanne trabaja con atención al detalle, a la luz y a la composición, pero también con una voluntad constante de descubrir un lenguaje propio: una gramática visual capaz de unir rigor, humor, mito e historia en una imagen clara y enigmática a la vez.
Su obra es, en última instancia, una exploración del modo en que pensamos, recordamos y construimos significado en un mundo saturado de signos.



